Carta a Espronceda

espronceda

De nuevo hemos recibido una carta en el buzón de nuestro blog. La remite Silvia De la Fuente, alumna de 1º Bachillerato D, y desde aquí queremos compartirla con todos, además, por supuesto, de hacérsela llegar a su destinatario, quien seguramente la leerá sorprendido. Dice así:

Querido Espronceda:

Querido Espronceda:

La sociedad cambia a una velocidad pasmosa y nadie se atreve a frenarla. “La evolución”, dicen.

Todo es distinto ahora, siglos después de tu marcha. Ya dejamos atrás el Romanticismo, ahora estamos en pleno “Siglo del Porro”. ¿Prosa? ¿Poesía? ¿Teatro quizás? Nada. Ya no hay cartas de amor, solo tristes mensajes. De las flores regaladas solo quedan pétalos marchitos. ¿Y qué ha sido de los poemas?, te preguntarás. Ni una triste letra, ni una sola palabra.

El amor sigue existiendo, sí, y menos mal, pero ahora se demuestra de otra forma: mensajes, audios, chocolate…, regalos, peluches, ropa…, una merienda en el Mac, un batido de Bucci o un dónut de Loops.

Espera, te has perdido, ¿verdad? El tiempo, que borra muchas cosas y trae otras muchas nuevas.

Intentaré resumir el nuevo aspecto de la sociedad en estos versos, que he titulado “La canción del Pasota”, espero que no te ofenda el guiño:

Con cien mensajes en Whatsapp
4G a toda vela
Hoy come en casa de la abuela
Nuestro chico modernín.
“Dame el móvil, que me llaman.
A ver si algo me he perdido,
Aunque a otra cosa no miro
Más que a este cacharrín.”
La novia está en la callejuela
Y aunque fuera ruge el viento,
Él se pone en movimiento
Y no te interpongas tú.
La chica, muy timorata,
Le regala algo de ropa.
Él se acerca y sus labios se tocan
Mostrando su gratitud.
“Te quiero, cariño, es amor;
Que a tu lado no hay frío
Ni la lluvia me alcanza
Y aunque la tormenta avanza
Solo siento tu calor.”
“Veinte pesas hoy he hecho
Y he rehecho
Del revés
Y luego también flexiones
A montones
Sobre un pie.”
El chico alardea cual loro,
La chica pasmada está.
Gusta de su fuerza y cuerpo,
De cerebro no tiene na´.

Así es, Espronceda, a eso se reduce este mundo: aspecto físico. Dan igual las cualidades, la inteligencia y la astucia.

Nada queda de los caballeros que conquistan a su dama tirando piedras al balcón para llamarla a horas intempestivas de la noche…, si bien es verdad que, hoy en día, si alguien tira piedras a tu ventana llamas a la policía sin dudarlo; así que mejor las cosas como están, o los manicomios seguirían abiertos y estarían llenos de locos de rara vestimenta que persiguen a “sus damas” leyendo poemas.

Querido Espronceda, la sociedad cambia a una velocidad pasmosa y nadie se atreve a frenarla.

Fdo:
Silvia De la Fuente Migallón.

P.D.: Gracias por escucharme, siento haberte matado del susto.

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