“Palabras de un poeta a su hija”, de Antonio Rodríguez Jiménez

1884530Despertarás muy pronto al llanto y a la risa, a los primeros golpes,
y más tarde estallará en tu boca el don de las palabras,
como el jugo agridulce de la fruta mordida.
Te invadirá el asombro, tuyo ya para siempre,
ante el enorme lienzo de este mundo esperándote.
Aquí tienes el cuerpo que nació de nosotros, del amor y la sangre,
y en él te guardaremos como al cristal más frágil.
Pero a pesar de todo, encontrarás dragones.
Será el regalo amargo que habrás de abrir tú sola.
Aún es pronto y descansas dentro del vientre líquido,
pero tarde o temprano, encontrarás dragones.
Aunque antes, mucho antes, perseguirás palomas,
el perro cariñoso te lamerá la cara y querrás ser sirena y nadar con los delfines.
Pero la vida tiene lugares más funestos,
y en sus aguas violentas, encontrarás dragones.
Entonces, ten en cuenta cómo fuiste engendrada,
cómo entre los primeros temblores de tus células
ya habitaba el amor, nunca lo olvides.
Recuérdalo, hija mía, cuando encuentres dragones.
Y será tu coraje distinto de los otros, porque nació tu cuerpo del amor y la sangre,
y en él te guardaremos como al cristal más frágil.
Porque el mundo no es solo este lienzo que espera,
debes tener presente cómo fuiste engendrada.
Recuérdalo, hija mía, cuando encuentres dragones.


Antonio Rodríguez Jiménez (Albacete, 1978) es profesor y poeta. El pasado mes de septiembre obtuvo el XVIII Premio Internacional de Poesía “Antonio Machado en Baeza” con su libro Los signos del derrumbe, al que pertenece el poema seleccionado.

Los signos del derrumbe es un poemario dividido en tres partes. En la primera, titulada “Descenso”, se reflejan las contradicciones de nuestra sociedad: violencia, codicia, desigualdad social, indiferencia… En la segunda parte, “El signo insuficiente”, se plantea el papel del discurso poético en un mundo cada vez más saturado de información donde la poesía es prácticamente invisible. En la última parte, el poeta busca indicios de esperanza, de volver a confiar en el ser humano a través del ámbito afectivo y del nacimiento de su hija.

La poesía, la literatura, es el instrumento que nos permite mantener limpio el cristal con el que vemos el mundo, para impedir las nieblas y los lodos que permanentemente lo oscurecen; sin ellas el mundo seguirá siendo igual de vacío y cruel, pero la reflexión a que nos obliga el lenguaje nos ayuda también a entenderlo mejor y, en alguna medida, a trascenderlo. (A. Rodríguez Jiménez)

 portada-signos-del-derrumbe INSOMIO

 

 

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